lunes, 3 de mayo de 2010

Viaje 2010


Cada viaje a Japón es una nueva experiencia llena de enseñanzas, anécdotas y vivencias.
No sé porqué ocurre. Desde el primer viaje que realicé (al principio de los 90), siempre he comenzado con algún tipo de impedimento ajeno a nosotros que podría echar atrás a más de uno (la primera Guerra del Golfo, la gripe aviar, los taifu en Japón, los terremotos, los atentados, la II Guerra del Golfo, el polvo volcánico…). Podría seguir contando uno por uno hasta completar todos los viajes.
Quizás los impedimentos que he mencionado formen parte de una prueba, o puede que sean cosas que les pasen a todos los que viajan estas distancias, no lo sé. Lo cierto es que cuando llegas a tu destino todo pasa a formar parte de una anécdota que contar a los familiares y amigos, se queda en eso, en una simple anécdota.
Para mi, lo más importante de este viaje no ha sido la cantidad de horas que tardamos en llegar, ni las horas de espera en los aeropuertos, debido al volcán Eyjafjallajokull (no está mal escrito, es el nombre real de este volcán en Islandia), ni el frío al que estamos tan poco acostumbrados los canarios. Lo más importante de este viaje (y de todos) ha sido entender una frase de la enseñanza de Tatara Hibun “Shizen no Ninniku” (perseverancia y paciencia de la naturaleza).
No voy a tratar de explicar qué significa literalmente (pues estoy seguro de que si lo hago, “acondicionaré” de alguna forma al alumno y no tendrá la oportunidad de ir descubriéndolo por sí mismo), pero pensad en esta frase cuando parezca que todo se pone en contra vuestra, hasta los mismos elementos.
Federico de José y Javier Sánchez pasaron la prueba del Sakki (cada vez que un alumno pasa esta prueba recuerdo la mía como si hubiese sido ayer, aunque en este caso era yo el que mantenía el fukuro shinai sobre sus cabezas). ¡Felicidades a los dos!
Un saludo
Ubaldo

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